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EZEQUIEL
MARTÍNEZ ESTRADA (1895-1964)
Lo
que sarmiento no vio es que civilización y barbarie eran
una misma cosa, como fuerzas centrifugas y centrípetas de
un sistema en equilibrio. No vio que la ciudad era como el campo
y que dentro de los cuerpos nuevos reencarnaban las almas de los
muertos
Radiografía
de la Pampa
APUNTES
SOBRE SU VIDA
Ezequiel
Martínez Estrada nació en 1895 en San José
de la Esquina, provincia de Santa Fe. Al culminar el bachillerato,
emigra a Buenos Aires donde encuentra trabajo en Correos, donde
trabajara hasta jubilarse y en cuyas oficinas escribirá casi
toda su obra. Poeta y narrador, a partir de los años 30 se
convierte en ensayista. El tema campo/ciudad -civilización
o barbarie (al igual que en Sarmiento) es fundamental en su obra:
Radiografía de la Pampa (1933) gira en torno a esa temática,
internándose en las oscuridades de lo urbano en La cabeza
de Goliat(1940). El sarmientismo aparece explícitamente en
Sarmiento (1946), internándose en el mito gaucho en Muerte
y transfiguración de Martín Fierro(1948). El peronismo,
como emergencia de la barbarie es retratado en Que es esto?(1956).
A
poco de estallar la Revolución Cubana , sorpresivamente no
solo se la apoya, sino que fija su residencia en La Habana, donde
trabajara en Casa de las América, subyugado mas que por el
marxismo leninismo por el trasfondo martiano del proceso.
En
1962 retorna a Buenos Aires, falleciendo en Bahía Blanca
el 4 de noviembre de 1964.
SU
OBRA
Antes
de la crisis del 30, Martínez Estrada aparece como un poeta bucólico,
buscador del Nirvana en la naturaleza, describiendo un paraíso
rural armonioso, repleto de hadas y brahmanes. Ese virtual paraíso
oligárquico se transforma en el infierno del crac financiero
y en Martínez Estrada se mezclaran una nostalgia roussoniana
con enormes brillos de lucidez. La ciudad de las multitudes , el
campo ya vacío de riquezas fáciles, la fragmentación
de la sociedad hicieron renacer una espacie de Sarmiento en el interior
de Martínez Estrada. La Argentina era un organismo que demostró
una seria debilidad. Por lo tanto, una falla constitucional orgánica
la hacia proclive a la enfermedad, incluyendo infecciones como el
yrigoyenismo, el peronismo. El país -según Martínez
Estrada- , es una rueda del eterno retorno entre el paraíso
perdido y la tragedia. Ciclos spenglerianos del bien y del mal en
una cíclica decadencia hacia el vacío final. Una Al
igual que Sarmiento tendrá gran preocupación por la
circulación y localización de bienes y personas, la
disfuncionalidad de los órganos y arterias de ese cuerpo,
la disgregación, la soledad. No soportara la proximidad de
esa materia odiosa y repulsiva, emigrara a las alturas para hacer
oír su verbo de profeta. Se vera a si mismo como la imagen
doliente de Job. Esas serán las raíces de su ensayo
de 1933 Radiografía de la Pampa. Tanto allí como en
"La Cabeza de Goliath" una Barbarie oculta que se encuentra
en permanente lucha con la Civilización.
Buenos
Aires, la cabeza, esta condenada a ver resurgir permanentemente
esas fuerzas bárbaras que supone que ha dominado. Un miedo
atroz sobreviene entonces.
"Es
el miedo a los campos que yacen bajo el asfalto. Barbarie
oculta bajo la mascara de la Civilización:.. .En ella
existen capas históricas que conviven: (El Buenos Aires de
Garay, la ciudad de la emancipación, la ciudad de 1880, la
ciudad de los próceres, la ciudad de los terratenientes)
"la ciudad que da la espalda al interior y mira a Europa",
etc. La situación se fue desarrollando hacia un doble poder:
Gobernación de Buenos Aires y Presidencia de la Nación
. El Estado nacional que no puede contra la pampa, la generadora
de Civilización y Barbarie. Precisamente, Buenos
Aires nació no como Capital Federal de la Nación,
sino que fue pensada como gran urbe con un criterio ni siquiera
unitario, sino municipal. La ciudad, como un tumor, existe por si
sola, por lo tanto problema de la nacionalidad termina volviéndose
un problema menor ,un problema fácil, dado que prevalece
el criterio del edil por sobre el del administrador. Las provincias
idealizan la metrópoli y dejan tras ese persecución
toda su espiritualidad atrás. La única posibilidad
de recuperarla es decapitando la cabeza para sentir la totalidad
de la nación. A la ciudad, como Nínive o Cartago,
por el tiempo o los hombres, le aguarda su fin.
La
ciudad babélica es el otro polo de la pampa del pecado original.
La pampa aparece como el lugar de la desolación donde todo
proyecto humano se quiebra. Las floreciente ciudad puerto es el
órgano de succión de las entrañas de la pampa,
lo que equivale a decir que esta unida indefectiblemente a ella.
La cuna de la Civilización, asentada sobre esta pampa bárbara,
conlleva que una Barbarie se oculta en los fondos de la Civilización.
Recordemos que Martínez Estrada supone a Civilización
y Barbarie como dos fuerzas centrifugas y centrípetas, los
motores de los ciclos históricos.
El
tema del nexo campo/ ciudad nos remite al viejo problema de los
flujos, como dice Salessi: flujos de mercancías,
flujos de personas y de subjetividad, de ideas. desde Sarmiento,
pasando por Martínez Estrada y el interés ferroviario
de Scalabrini Ortíz, el desarrollo deformado y des- integrado
de la Argentina ha dado lugar a una gran preocupación por
la circulación y destino de esos flujos del interior a la
metrópoli y viceversa. esto parece suponer a la Nación
como un tejido de vasos comunicantes, de particulares capilaridades
políticas. Ferrocarriles que conectan las entrañas
del país dependiente con el puerto y los países centrales,
circulación de sujetos, en suma, el movimiento de la Civilización
y la Barbarie entre sus lugares generadores. Martínez Estrada,
en Radiografía y en La cabeza.... tuvo una gran preocupación
por estos flujos, pero, como critica Jauretche, el problema
de la situación dependiente del país es dejado de
lado. Mientras, bajo el escenario de la Década Infame, Scalabrini
Ortíz veía como esa circulación deformada que
era la otra cara de la incomunicación de Martínez
Estrada solo servia al enriquecimiento oligárquico y al Imperio
Británico. La mística pesimista de Estrada conduce
a la idea enfrentar situaciones inmodificables, a la pasividad,
mientras Scalabrini nos lleva a ver que hay algo en nuestra tierra
que espera, nos lleva directamente a la acción y la rebelión.
Pero
más allá de ciertas posiciones políticas reaccionarias,
en un punto Martínez Estrada no puede ser dividido en períodos:
la increíble perspectiva de su mente. Solo distraídamente
puede ser calificado como irracionalista, sino que nos encontramos
dentro de la más estricta lógica, pero una lógica
paralela a la razón: la lógica de lo alucinante. No
como Arlt, que escribe a través de la locura, sino desde
la matemática del sueño, del asombro y la pesadilla.
Cuando cantaba a los campos argentinos ellos eran campos del ensueño,
cuando cantaba a la tragedia urbana , esta era una opera wagneriana.
Pero esto no es solo lucidez: el ensueño es el lugar de la
escapatoria.
Los
conceptos de Estrada están teñidos por el delirio
profético, pero en algún punto pueden aproximarse
a concepciones sociológicas modernas como los hallazgos del
brasileño Florestan Fernándes, cuando nos muestra
el proceso latinoamericano como una permanente arcaización
de lo moderno y modernización de lo arcaico. Es decir,
Latinoamérica reposa sobre bases arcaicas que lo moderno(fundamentalmente
externo) revitaliza, y a su vez lo moderno es arcaizado. He aquí
el pecado original de América.
La
visión de persistentes capas históricas en la ciudad
es , en este sentido, un hallazgo de Martínez Estrada. Físicamente,
como nos muestran las hermosas descripciones de La Cabeza...podemos
verlas todos los días. Por otro lado, es absolutamente coherente
ver a Buenos Aires como una entidad que succiona la sangre del interior.
El viejo problema de la ciudad puerto.
Como
Tocqueville, es absolutamente nostálgico. Su pesimismo nació
con la muerte del modelo agroexportador: una nostalgia de un edad
dorada pastoril -a lo Güiraldes- que nunca existió -al menos
con esa belleza-. Pero, lo curioso es que es una nostalgia a destiempo.
En ello radica, me parece , sus rastros de lucidez. Ama al campo
porque odia a las masas, es cierto, pero no pude amar al campo sin
esperar el surgimiento de las fuerzas ocultas de la pampa (radiografía
de la pampa) Barbarie, de la que por supuesto abomina. Como fuerza
centrífugas y centrípetas, Civilización y Barbarie
son fuerzas que conforman el eterno ciclo de la historia americana.
Solo basta saber como se rompe ese ciclo. Tal vez Martínez
Estrada haya entrevisto esa fractura a través de la Revolución
Cubana, pero esto es demasiado exigente para un profeta de la Alturas.
Autor:
Lic. en Sociología Gabriel Hernán Ravano M.P. 551
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