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Ernesto
Quesada** (1858-1934)
La obra de Ernesto Quesada expresó todas las obsesiones y
contradicciones que atravesaron la experiencia política y
social de Argentina desde fines del siglo diecinueve hasta principios
del siglo veinte. Quesada fue un pensador omnicomprensivo de lo
social para quien la sociología constituía una estrategia
apropiada para analizar transformaciones de la sociedad argentina.
Nacido el 1º de junio de 1858, su origen familiar influyó
definitivamente en el rumbo que tomaría su biografía.
Su padre, Vicente Quesada, tuvo un importante influjo en su carácter
y desde temprano estimuló en él una personalidad curiosa,
obsesiva e infatigable. Desde su lugar de diplomático, acercó
a su hijo a un escenario de viajes e intercambio cultural casi constante
con un mundo que descubría el espectacular desarrollo económico
e institucional de la nación argentina, la cual nacía
y crecía al ritmo de la exportación agroganadera.
En ese contexto, Ernesto Quesada asistió al Colegio San José
entre 1869 y 1872. Al año siguiente, acompañó
a su padre a Europa donde estudió en el "Dresde Gimnasium",
en el cual comenzó a familiarizarse con el ámbito
académico alemán. En 1875, regresó a Buenos
Aires y finalizó el bachillerato en el Colegio Nacional.
Dos años después fue asistente de su padre cuando
éste ejerció la dirección de la Biblioteca
Pública, aunque prácticamente fue él quien
cumplió la tarea de director hasta 1878. En los dos años
siguientes estudió ciencias sociales en Berlín y Leipzig.
Ingresó en la universidad porteña y obtuvo el doctorado
en derecho en 1882 junto a un grupo de famosos intelectuales, entre
cuales se debe citar a Juan Agustín García, Luis María
Drago, José Nicolás Matienzo, Adolfo Mitre, Norberto
Piñero y Rodolfo Rivarola.
Por la misma época, se inició su pasión por
los viajes, las lenguas clásicas y la enseñanza, una
obsesión que lo acompañaría el resto de su
vida. Entre 1881 y 1884 se desempeñó como profesor
de Lenguas Extranjeras y Estética en el Colegio Nacional
de Buenos Aires. En el mismo período fundó, siempre
con la compañía y la guía espiritual de Vicente
Quesada, la Nueva Revista de Buenos Aires (1881-1885). En 1883,
se había casado con Eleonora Pacheco, nieta del Gral. Angel
Pacheco, por quien heredó un voluminoso archivo historiográfico
sobre esta familia y la actividad de Lavalle y Lamadrid, que usufructuaría
al máximo en sus investigaciones históricas. A partir
de estas fuentes, Quesada dio forma a su famoso libro La época
de Rosas (1898). Esta obra ha sido rescatada elogiosamente desde
la historiografía argentina y representa probablemente el
aporte central de Quesada al estudio de la historia argentina desde
la perspectiva sociológica.
Luego de ocupar varios cargos políticos y diplomáticos,
los cambios en la política nacional y la inestable situación
financiera de su familia, tras la crisis de 1890, lo obligaron a
replantear su vida. A partir de esta fecha Quesada tuvo la firme
convicción de renunciar a la vida política para dedicarse
a la actividad académica. Estas inquietudes derivaron en
su regreso al mundo universitario. Así, en 1905, accedió
a la cátedra de sociología de la Facultad de Filosofía
y Letras de la UBA. El programa de la materia se basó en
una historia crítica de la sociología y su metodología.
La matriz central del contenido de las clases en ese año
puede encontrarse en la clase inaugural; famosa disertación,
con importantes repercusiones en Europa y Estados Unidos, en la
cual Quesada respondió a las críticas a la capacidad
científica de la sociología expuestas por el decano
saliente Miguel Cané (1905). Más tarde desarrolló
su tarea docente en la Universidad de La Plata y en la Facultad
de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires, mientras complementaba
sus ingresos con la labor en la justicia civil donde ejerció
como juez durante dos décadas.
De esta manera, entre 1905 y 1921, Ernesto Quesada fue profesor
de sociología en la Universidad porteña. En sus clases,
esbozó un programa de investigación que aspiraba a
analizar las doctrinas sociológicas más difundidas
(o más interesantes) y su posible aplicación en el
estudio de las sociedades occidentales como un intento de comprender
las sociedades iberoamericanas y la sociedad argentina en particular.
Su proyecto no sólo fue teórico sino también
práctico y pedagógico. Si bien era muy exigente con
la lectura teórica que pedía a sus alumnos, les reclamaba
a ellos un esfuerzo aún mayor para estudiar las sociedades
concretas. Desde un primer momento aspiró a organizar las
clases de sociología en forma de seminario y el trabajo con
estadísticas y el análisis de las sociedades nacionales
seria común en sus cursos.
Cada año dedicaba sus clases a un problema teórico
o un tema empírico en particular. Así en diferentes
cursos estudió, junto a sus alumnos, el marxismo, las comunidades
jesuíticas, la sociedad australiana, la historia colonial
o la modernización de los EEUU. Casi toda su obra remite
al contenido de estos cursos y a la aplicación de las ciencias
sociales al problema de la modernización de la estructura
política y social argentina. Entre su voluminosa obra escrita,
compuesta por más de 600 títulos entre libros, artículos,
folletos, discursos y artículos periodísticos, pueden
encontrarse atentos estudios sobre la obra de Comte, Spencer, Stuart
Mill, Marx o Spengler, así como interesantes análisis
sobre el problema universitario, el fenómeno del divorcio,
la importancia del feminismo o la crisis social en contextos de
transición política.
Quesada viajó a Europa en 1909 para realizar cuatro investigaciones.
Por un lado, el Departamento Nacional del Trabajo le solicitó
que una investigación sobre el problema de la vivienda obrera.
Mientras tanto, el Ministerio de Relaciones Exteriores le pidió
un estudio sobre las instituciones de Beneficencia Pública.
Por otro lado, Quesada investigó el funcionamiento de las
universidades europeas por encargo tanto de la Universidad de Buenos
Aires como de la Universidad de La Plata. Sin embargo, de estos
cuatro trabajos, sólo los dos últimos fueron publicados
(1910 y 1912). Más tarde, tras un pedido de una universidad
norteamericana, Quesada escribió su conocido artículo
"La evolución social argentina", en el cual describió
el proceso de modernización argentina y advirtió sobre
la necesidad de estudiar estos cambios sociales desde un enfoque
sociológico (1911).
La muerte de su padre en 1913 lo afectó notablemente y agudizó
sus problemas de salud. Ello no impidió que en los años
sucesivos realizará viajes de investigación a Australia,
Chile, Bolivia y Perú. También en 1916 encabezó
la delegación argentina al 2° Congreso Científico
Panamericano de Washington. Rápidamente Quesada comenzó
a realizar gestiones para venderle al estado argentino su biblioteca.
Siguiendo un mandato paterno, consideraba que su familia había
realizado un esfuerzo intelectual y pecuniario muy grande, por lo
cual el estado debía gratificar ese servicio. Quesada deseaba
legar al país toda esta riqueza y abrigaba la ambición
que esa biblioteca pudiera ser formar parte del patrimonio de los
estudiantes. Su esfuerzo sería inútil porque los libros
que descansaban en su casa iban a tener otro destino.
Agotado por toda una vida de sacrificio y desencanto, y afectado
por los vaivenes del proceso reformista, la desilusión por
el rumbo que estaba tomando la investigación científica
y una profunda frustración personal, Quesada pidió
una licencia médica en 1921 y luego renunció al año
siguiente. Los primeros pasos de su autoexilio académico
fueron por un lado emigrar y por otro donar su biblioteca personal
calculada en 80.000 volúmenes al Instituto Iberoamericano
de Berlín, para establecer allí una Meca de la investigación
sobre América Latina en Europa. Si bien recibió en
1923 un homenaje de la Facultad de Filosofía y los estudiantes
de la Facultad de Derecho lo invitaron a dar un curso en 1924, Quesada
comenzaba a sentir como ajeno su pasado.
Viajó entonces a Berlín, donde fue nombrado profesor
emérito con renta vitalicia. Allí siguió produciendo
textos sobre historia y relaciones internacionales. Viajó
por América dictando conferencias y en 1927, a los 69 años,
intentó acercarse al Polo Norte con algunos amigos. Pronto
se retiró a descansar a Suiza donde murió el 7 de
febrero de 1934. El sugestivo nombre de su casa, "Villa Olvido",
es un claro indicador del estado de ánimo de sus últimos
años. Es difícil saber si la justicia argentina le
concedió la pensión que Quesada reclamó antes
de emigrar.
Referencias
Ernesto Quesada (1898) La época de Rosas, Su verdadero carácter
histórico, Moen, Buenos Aires.
---------------------------(1905) "La sociología, Carácter científico
de su enseñanza", en Revista de la Universidad de Buenos
Aires, II, 3, 1905, pp. 213-261.
---------------------------(1910) La enseñanza de la historia en las universidades alemanas,
Universidad Nacional de la Plata, La Plata.
---------------------------(1911) "La evolución social argentina", en Revista
Argentina de Ciencias Políticas, I, 2, 1911, pp. 631-656.
---------------------------(1912) "Los sistemas de promoción en la Universidad
de Londres", en Revista de la Universidad de Buenos Aires,
IX, 20, 1912, pp. 105-395.
Autor: Lic. Diego Pereyra MP 529
**(Adaptación de Antes de Germani, La sociología
en la Universidad de Buenos Aires en los Albores del siglo veinte,
Buenos Aires, Inédito, 2000, pp. 73-85)
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