Claude Henri Saint-Simon (1760 . 1825)

 Contexto histórico-social

Claude Henri de Rouvroy, Conde de Saint-Simon nació en París el 17 de octubre de 1760, en el seno de una familia aristocrática, descendiente de los condes de Vermandois, quienes afirmaban tener sus orígenes en Carlomagno. Fue educado por los mejores tutores de su época, entre ellos D’ Alembert, quién le despertó el interés por la doctrina enciclopedista.

A los 17 años entró al ejército. Prestó servicio en los regimientos enviados por Francia para ayudar a las colonias americanas en su guerra de independencia contra Inglaterra. Sirvió como capitán de artilleria en Yorktown en 1781. Su participación en estos eventos, donde pudo ver el nacimiento de las instituciones políticas de una república independiente, le produjo una profunda impresión que se plasmará mas tarde en sus teorías utópicas de la sociedad.

Después de dejar el ejército en 1788, pasa un tiempo en España, y de regreso a su país, en 1789, lo sorprende la Revolución Francesa. Sus ideas con respecto a ella, son contradictorias: por un lado a raíz de su orígen aristocrático, se resistía a la desaparición del Antiguo Régimen, pero por el lado de su filosofía, comprende los impedimentos y trabas que este opone al desarrollo industrial y a la economía de la nación.

En lo concreto, apoyó a la Revolución, bregó por la supresión de los derechos de nacimiento e incluso renunció a su título de Conde, lo que no impidió que siguiera siendo considerado un sospechoso por su orígen , y así terminó prisionero en el Palacio de Luxemburgo en 1793, en plena época del Terror.

Antes de ser arrestado, Saint- Simon había emprendido exitosamente negocios especulativos con la compra de tierras, gracias a los cuales, al salir de la cárcel, se encontró inmensamente rico.

Comenzó a llevar una vida espléndida y hasta licenciosa, y se relacionó con las personalidades mas ilustres de la Francia de su tiempo. En esta época comenzó a interesarse vivamente en asuntos científicos y filosóficos.

A lo largo de su vida, desordenada y aventurera, quebró económicamente varias veces y volvió a recuperar lo perdido. Sin embargo, casi al final de su vida, en 1823, quiso suicidarse en un arrebato de desesperación por encontrarse en la miseria y con la salud quebrantada. En este intento fallido perdió un ojo. Los últimos 17 años de su vida, hasta su muerte acaecida el 19 de mayo de 1825, vivió solventado económicamente por un grupo de amigos.

Concepción filosófica y social.

Saint-Simon estudió en la Escuela Politécnica y en la Escuela de Medicina. Su idea de base era constituir un sistema, sintetizando diversas ciencias para lograr através del mismo la solución de los problemas sociales mas importantes. Buscaba unificar las ciencias y reformar la organización social.

Esta idea de organización estaba ligada a la noción de poder, el cual debía ser detentado por los que tuvieran mas conocimientos dentro de la sociedad. Estos serían, no solo los científicos sino también los grandes industriales y banqueros quienes se encargarían de construir un régimen industrial basado en la eficiencia técnica, el bienestar material y la planificación económica. Esta modalidad reemplazaría a los saberes tradicionales, fundados sobre todo en el derecho.

Saint-Simon es heredero de la tradición iluminista, lo que se manifiesta en la identidad que establece entre el poder y el saber para lograr el ideal de la organización social.

Define a la sociedad de su época como dividida en tres sectores: primeramente la clase militar, luego la de los “legistas y metafísicos” y por último los “burgueses”, propietarios de los capitales y medios de producción. Frente a estas clases, encontramos la de los “productores”, que comprende a los industriales, los comerciantes, los campesinos y los obreros. Afirma que el gobierno debía estar en manos de los sabios, pero aclarando que el poder que les corresponde es espiritual, mientras que el poder temporal debía estar en manos de los propietarios.

Dentro de un contexto histórico signado por el paro y la miseria intenta dar una aplicación práctica a las ideas científicas para lograr una reorganización social. Proyecta una sociedad cuya vida económica estará centrada en el Estado y la gran industria, administrada científicamente por los mas capaces. El gobierno estaría en manos de banqueros, industriales, y técnicos, mientras que la nobleza y los clérigos debían resignar su poder. Esto determinó que se lo encuadrara dentro del socialismo utópico.

En su obra Memorias sobre la ciencia del hombre, profundiza y sistematiza el concepto de fisiología social, como ciencia de la vida económica y social en general, de la cual los hombres son los principales engranajes. Era una “ciencia del hombre” totalizadora, que debía permanecer por encima de los intereses de las clases y facciones del cuerpo social. Esta idea del “interés general” vuelve a aparecer en su trabajo sobre la reorganización europea, dándole el tono a toda su sociología.

Saint-Simon no utilizó el término sociología, que finalmente fue acuñado por Comte, con quién se vinculo en razón de su visión progresista y científica de la sociedad y de la historia. Se acercó también a la corriente filosófica del positivismo, inaugurada por éste, y que puede resumirse en la exigencia rigurosa de atenerse a la realidad de los hechos, dejando de lado toda metafísica. Los dos trabajaron en estrecha colaboración durante siete años, hasta 1824, cuando se produjo el rompimiento, aparentemente por diferencias de concepción filosófica. Mientras que Saint-Simon, en los últimos años de su vida, se inclina a considerar el nuevo orden social basado en el saber científico y la industrialización como una especie de religión secular, Comte por su lado se reafirma en la idea de la instrumentación de la ciencia en la reorganización de la sociedad y en su filosofía positiva.

Saint-Simon es considerado el padre espiritual de la sociología contemporánea. Durkheim afirma que ha trazado el plan de una nueva ciencia (la sociología) y ha tratado de realizarlo. Engels no duda en otorgarle un rol primordial en la gestación de la doctrina marxista, encontrando en él “la amplitud de miras del genio”, y considerando que “casi todas las ideas socialistas ulteriores, con exclusión de las económicas, se encuentran en germen en sus obras” . Sus propuestas sobre la planificación económica y social se adelantaron a su tiempo.

En este sentido, y tal como lo señala Antonio Truyol en el prólogo a De la reorganización de la sociedad europea, (obra publicada en 1814, y escrita en colaboración con su discípulo Agustín Thierry), Saint-Simon es a un tiempo visionario y realista. Aparece en esta ocasión “como un paladín de la organización, y en torno a la idea de la imperiosa necesidad de una Europa unificada se proyecta el conjunto de su filosofía social”. La condición indispensable para que pueda ser posible esta unidad, es “la similitud institucional interna de los diferentes estados, fundada...en el régimen representativo y parlamentario en cuanto forma de gobierno mas perfecta”. “Se trata, bajo otra fórmula...de un principio fundamental de las Comunidades Europeas de los Nueve, condicionante para el ingreso de nuevos miembros”.

La unidad europea que proyecta Saint-Simon no es una confederación de Estados, sino un estado federal, que esté por encima de los intereses de los Estados particulares, como un “órgano competente para hacer que prevalezca el parlamento europeo, supranacional por definición”. Se advierte que “por lo que atañe a la construcción europea, las sugerencias de Saint-Simon cumplen una misión precursora...”

(Entrecomillado: A. Truyol,op.cit. prólogo)

Se transcriben a continuación fragmentos del corolario de De la reorganización...

...Hubiese sido deseable, sin duda, que el proyecto de reorganización de la sociedad europea hubiese sido concebido por uno de los soberanos mas poderosos, o por lo menos por un hombre de estado ducho en los negocios, y célebre por sus talentos en política. Este proyecto, sostenido por un gran poder, o por un gran renombre, hubiese mas prontamente atraído los espíritus; pero la debilidad de la inteligencia humana no permitía a las cosas seguir este tren.

...Después de grandes esfuerzos y grandes trabajos, me he colocado en el punto de vista del interés común de los pueblos europeos. Este punto es el único desde el cual se pueda percibir los males que nos amenazan y los medios de evitar esos males. Que los que dirigen los asuntos se eleven a la misma altura que yo, y todos verán lo que yo he visto.

Las divisiones de la opinión pública proceden de que cada uno tiene puntos de vista demasiado circunscritos, y no se atreve a alejarse del punto que se ha fijado, y de donde se obstina en considerar las cosas.

Para los espíritus rectos no hay mas que una manera de razonar, para ellos también hay una sola manera de ver si consideran el mismo lado de las cosas. Si hombres que tienen la misma nobleza de sentimientos, la misma rectitud de juicio, el mismo amor al bien público, el mismo apego al rey, tienen opiniones tan contrarias, es que cada uno tiene su punto de vista propio que no quiere dejar. Que se eleven mas arriba, que se paren donde he tratado de situar los espíritus, y todas las opiniones se fundirán en una sola.

...Vendrá sin duda un tiempo en que todos los pueblos de Europa sentirán que hace falta regular los puntos de interés general antes de descender a los intereses nacionales; entonces los males comenzarán a hacerse menores, los disturbios a aplacarse, las guerras a apagarse; a ir allí tendemos sin cesar, nos lleva el curso del espíritu humano. Pero, ¿qué es mas digno de la prudencia del hombre, arrastrase o correr hacia alli?...

En los años subsiguientes a su muerte, sus discípulos dieron a conocer su mensaje al mundo. Alrededor de 1826 comenzó a crecer un movimiento que propagó sus ideas y ya en 1828 los saintsimonianos se reunían en París y en las principales ciudades francesas. La Revolución de 1830 en Francia significó una oportunidad para los saintsimonianos, quienes realizaron una proclama demandando la comunidad de los bienes, la abolición de los derechos hereditarios y el voto de las mujeres. El grupo incluía a muchos de los jóvenes intelectuales mas prominentes de la época. En los años siguientes, sin embargo, debido a las discrepancias entre los líderes del movimiento, este se fragmentó y terminó por disolverse.

Obras de Saint-Simon

• Cartas de un habitante de Ginebra a sus contemporáneos. En Cepeda, Alfredo: Los utopistas. Hemisferio. Buenos Aires, 1950. (Escrita en 1802)
• Ensayo sobre la organización social. (Escrita en 1804)
• Introducción a los trabajos científicos del siglo XIX. (De 1808)
• Carta al Bureau des Longitudes. (De 1808)
• La historia del hombre. (De 1810)
• Memorias acerca de la ciencia del hombre. (De 1813)
• Trabajo sobre la gravitación universal. (De 1813)
• El organizador. (1819-20)
• El sistema industrial. (de 1821)
• Catecismo de los industriales. Buenos Aires, Aguilar, 1960
• Nuevo Cristianismo . Les livres francais, s.d.
• La corte de Luis XIV. Paris. Nelson, s.d.
• El liberalismo y el industrialismo. Partido Revolucionario Institucional. Materiales de cultura y divulgación. Política clásica. CEN. s.d.
• De la reorganización de la sociedad europea. Instituto de Estudios Políticos. Madrid, 1975. (En colaboración con Thierry, Agustín)

Autora. Lic. Teresa J. García Sánchez . MP 313